APUNTES UNIVERSITARIOS

Temporada de calor extremo en Chihuahua: la prevención salva vidas
Mtra. Sandra CHAVARRÍA HIDALGO/
Coordinadora de Salud Pública/Facultad de Medicina

Las altas temperaturas que se presentan durante la temporada de verano en el estado de Chihuahua representan un importante desafío para la salud pública. Cada año, las olas de calor incrementan el riesgo de padecer deshidratación, insolación y golpe de calor, condiciones que pueden ocasionar complicaciones graves e incluso poner en riesgo la vida si no se atienden oportunamente.

Desde la perspectiva de la Salud Pública, la prevención constituye la herramienta más eficaz para disminuir estos riesgos. Adoptar medidas sencillas de autocuidado y protección puede marcar la diferencia, especialmente entre los grupos de población más vulnerables.

Uno de los principales cuidados consiste en mantener una hidratación adecuada. Es recomendable beber agua de manera constante durante el día, aun cuando no exista sensación de sed, ya que el organismo pierde líquidos continuamente a través de la sudoración. Asimismo, se aconseja limitar el consumo de bebidas alcohólicas, refrescos y productos con alto contenido de cafeína, debido a que favorecen la pérdida de líquidos y pueden contribuir a la deshidratación.

También es fundamental evitar la exposición prolongada a la radiación solar durante las horas de mayor intensidad, generalmente entre las 11:00 de la mañana y las 4:00 o 5:00 de la tarde. Siempre que sea posible, se recomienda permanecer en lugares frescos, ventilados o con sombra y reducir las actividades físicas al aire libre durante este periodo.

La elección de la vestimenta también desempeña un papel importante en la protección contra el calor. Se recomienda utilizar ropa ligera, holgada y de colores claros, además de complementar la protección con sombrero o gorra, lentes con filtro UV y protector solar para disminuir los efectos de la radiación ultravioleta.

En cuanto a la alimentación, consumir frutas y verduras frescas con alto contenido de agua favorece una mejor hidratación y ayuda a mantener el equilibrio del organismo durante los días de calor intenso. Por el contrario, es conveniente evitar comidas abundantes o excesivamente pesadas que incrementen la sensación de malestar.

Una recomendación que nunca debe pasarse por alto es evitar dejar a niñas, niños, personas adultas mayores o mascotas dentro de vehículos estacionados, aunque sea por pocos minutos. La temperatura al interior de un automóvil puede elevarse rápidamente y alcanzar niveles potencialmente mortales, incluso cuando las ventanas permanecen parcialmente abiertas.

Desde la Salud Pública también se hace un llamado a prestar especial atención a los grupos con mayor riesgo de sufrir complicaciones derivadas del calor extremo. Entre ellos se encuentran las niñas y los niños, las personas adultas mayores, las mujeres embarazadas, quienes viven con enfermedades crónicas o alguna discapacidad, así como las personas que realizan actividades laborales al aire libre.

Es importante reconocer oportunamente los signos de alarma que pueden indicar un golpe de calor. Algunos de los síntomas más frecuentes incluyen mareo, desmayo, dolor intenso de cabeza, náuseas, vómito, piel muy caliente, roja y seca, confusión, desorientación, temperatura corporal elevada, debilidad extrema o pérdida del conocimiento.

Ante la sospecha de un golpe de calor, la atención debe ser inmediata. La persona afectada debe trasladarse a un lugar fresco y sombreado, aflojar o retirar el exceso de ropa y aplicar paños húmedos o agua fresca sobre la piel para favorecer el descenso de la temperatura corporal. Si se encuentra consciente, puede ofrecerse agua en pequeños sorbos mientras se solicita atención médica de inmediato. Es fundamental no esperar a que los síntomas desaparezcan por sí solos, ya que el golpe de calor constituye una urgencia médica.

La temporada de calor extremo nos recuerda que la prevención es una responsabilidad compartida. La educación en salud, el autocuidado y la adopción de hábitos preventivos fortalecen la capacidad de las comunidades para enfrentar las condiciones climáticas cada vez más intensas. Cuidar nuestra salud y la de quienes nos rodean es una acción cotidiana que puede salvar vidas.

La Licenciatura en Salud Pública de la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas de la Universidad Autónoma de Chihuahua reafirma su compromiso con la promoción de estilos de vida saludables y con la difusión de información basada en evidencia científica que contribuya al bienestar de la población.

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