
Un estudio realizado con más de 22 mil 700 hombres de México, España y otros países reportó mejoras en pacientes con disfunción eréctil tratados con ondas de choque, incluidos aquellos con enfermedades coronarias y alteraciones de mayor severidad.
El trabajo recibió el premio a la mejor investigación durante el 28 Congreso Mundial de la Sociedad Internacional de Tratamiento Médico con Ondas de Choque, celebrado en Madrid. La investigación fue desarrollada por el Centro de Investigación de Boston Medical y analizó la efectividad de esta terapia en hombres con disfunción eréctil y enfermedades cardiovasculares.
De la muestra total, 30 por ciento correspondió a hombres mexicanos, según el comunicado difundido por la institución. Esa proporción equivaldría a por lo menos 6 mil 810 participantes; sin embargo, el encabezado del documento refiere que fueron más de 7 mil 500 mexicanos, diferencia que no se explica en la información proporcionada.
La investigación se concentró en pacientes con enfermedades coronarias, quienes suelen presentar problemas de erección más severos. Aunque las ondas de choque se emplean generalmente en casos leves o moderados, los investigadores evaluaron su respuesta en hombres con condiciones cardiovasculares.
“Vimos una mejora clara en estos pacientes, con erecciones más firmes y una mayor capacidad de penetración”, afirmó Olga Lucía Aristizábal, directora del Centro de Investigación de Boston Medical y coautora del estudio.
Las ondas de choque son descritas por la institución como una terapia no invasiva y libre de medicamentos que busca estimular la formación de vasos sanguíneos en el pene y favorecer la circulación necesaria para mantener una erección firme.
De manera general, la terapia se aplica de forma ambulatoria mediante un dispositivo que emite pulsos acústicos de baja intensidad sobre diferentes zonas del pene, con el paciente recostado y sin necesidad de cirugía; el número de sesiones, la duración y la intensidad dependen del protocolo médico y del equipo utilizado.
El tamaño de la muestra fue uno de los elementos destacados por los responsables del trabajo. Los datos provinieron de más de 22 mil 700 hombres atendidos en México, España y otros países.
“Pocas instituciones pueden investigar estas patologías con el volumen y la experiencia de Boston Medical. Contar con más de 100 clínicas en el mundo nos permite estudiar a más pacientes y entender mejor qué tratamientos funcionan”, señaló Aristizábal.
Las enfermedades coronarias estuvieron presentes hasta en 56 por ciento de las personas con disfunción eréctil incluidas en la muestra. La institución destacó que la salud sexual mantiene una relación estrecha con la salud cardiovascular porque una erección depende de un flujo sanguíneo adecuado hacia el pene.
La disfunción eréctil puede constituir una señal de alteraciones vasculares y, por ello, los problemas persistentes de erección no deben analizarse únicamente como una condición sexual.
“Recibir el primer premio por este estudio es un honor, pero también una oportunidad de insistir en que los problemas de erección no deben ignorarse, ya que pueden ser una señal temprana de enfermedades del corazón”, sostuvo Aristizábal.
Los expertos calculan que uno de cada dos hombres mayores de 40 años en México puede presentar disfunción eréctil, cifra que atribuye a la Secretaría de Salud. No obstante, el documento no incluye la referencia original de ese dato.
La información difundida tampoco precisa las edades mínima y máxima de los participantes, la edad promedio ni la distribución por grupos etarios.
Por ello, no es posible establecer si los resultados fueron distintos entre hombres de 40, 50, 60 años o más.
El estudio reporta una mejoría en pacientes con enfermedad coronaria y disfunción eréctil más severa, pero no permite determinar la magnitud exacta del beneficio ni identificar qué grupos de edad obtuvieron una mayor respuesta.
Información de Milenio.



