
Bogotá. El Senado de Colombia aprobó ayer, tras dos años de discusión, una ley que prohíbe la mutilación genital femenina, una práctica que persiste en algunas comunidades indígenas.
La ablación o extirpación total o parcial del clítoris causa graves daños a la salud, puede ocasionar la muerte por hemorragias o infecciones y viola los derechos fundamentales de las niñas, según la Organización Mundial de la Salud.
Con la ratificación de la Cámara alta, Colombia se convierte en el primer país de Latinoamérica con una legislación especial para erradicar esta práctica. Ahora sólo se necesita el visto bueno del presidente izquierdista, Gustavo Petro.
La ley establece mecanismos estatales para la prevención y atención de este tipo de mutilación, que en algunas comunidades indígenas de Colombia se realiza a recién nacidas por parteras que utilizan una navaja o un clavo hirviendo.
“Pensábamos que era normal”
Alejandrina Guasorna, quien vive en las montañas cafeteras del departamento de Risaralda, territorio ancestral de los pueblos embera, chamí y katío, se enteró de adulta de que su clítoris había sido extirpado poco después de nacer.
La mutilación genital es un tabú en la comunidad de esta agricultora de 74 años, que creció rodeada de muertes vinculadas a esa práctica. “Traían niñas muertas a cada momento. Pensábamos que era normal”, declaró.
“Esta no es una práctica cultural, no, señores. Es una práctica nociva que fue impuesta en nuestros resguardos (territorios indígenas)”, dijo ante el Congreso Juliana Domicó, líder embera.
Se cree que el origen de esta práctica en Colombia responde a creencias africanas transmitidas a algunas comunidades indígenas durante el colonialismo.
La práctica es “una aberración que requiere un tratamiento cultural profundo”, dijo la senadora izquierdista Clara López, una de las impulsoras del proyecto.
Entre 2020 y 2025 hubo 204 ablaciones en Colombia, el único país de Latinoamérica donde se practican, según Equality Now, pero se estima que hay un subregistro muy alto.



