
El artista cubano Luis Manuel Otero Alcántara llegó en la tarde de este sábado a Miami, en un exilio forzado después de cumplir una condena de cinco años por participar en las protestas masivas del 11 de julio de 2021. El creador de 38 años, fundador y líder del Movimiento San Isidro, fue liberado de la prisión de máxima seguridad de Guanajay el 7 de julio, pero las autoridades lo mantuvieron retenido en paradero desconocido, según familiares y activistas que denunciaron que se encontraba desaparecido.
Este viernes trascendió que el Gobierno de Estados Unidos aprobó su entrada al país mediante un permiso humanitario, según confirmó un funcionario de la embajada en La Habana a Reuters. También dijo que estaban haciendo arreglos para el viaje.
Otero Alcántara salió de la terminal de llegadas del aeropuerto Internacional de Miami, vestido con una camisa de manga larga y un gorro de lana gris. La terminal del aeropuerto estaba repleta de medios de prensa, activistas, opositores. Un fuerte cordón policial mantenía la distancia entre la puerta de salida y la muchedumbre.
Al salir, los seguidores que esperaban entonaron el himno nacional de Cuba. Otero Alcántara, visiblemente emocionado, abrazó a algunos. “Esto no se ha acabado”, dijo entre aplausos, y prometió que iba a continuar con la lucha por la libertad de Cuba, que se encuentra en una crisis humanitaria por el bloqueo estadounidense, y reclamó la liberación de todos los presos políticos.
El caso de Otero Alcántara forma parte de un patrón en que los presos políticos de alto perfil están siendo excarcelados solo si aceptan su salida del país. En octubre del pasado año, el líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), José Daniel Ferrer, llegó a Miami directo desde la cárcel de Mar Verde, al oriente del país, aun cuando por años se había negado a negociar un destierro. Aunque la noticia de la excarcelación de Alcántara le provoca cierto alivio, Ferrer condena que “el régimen ponga como condición a un cubano que solo puede obtener la libertad si abandona su país, si abandona su tierra, si abandona su patria y se va al exilio”.
“Conozco muy bien a Luis Manuel Otero Alcántara. Sé que es una persona valiente, un hombre que ama a su país, a su tierra, a su pueblo, a su gente, y que lo que más desea es estar con los suyos allá en su barrio, en San Isidro, y continuar con su arte, con su activismo a favor de su gente, a favor de su pueblo”, dijo Ferrer. “Y el régimen no lo permite, como no me lo permitieron a mí”, sino que sigue usando la prisión y el destierro para mantener el control y evitar un estallido social, agregó.
Alcántara había sido detenido varias veces antes por sus actuaciones públicas, y había hecho huelgas de hambre como protesta por la confiscación de sus obras o la falta de libertades en el país. También aparece en el videoclip del tema Patria y Vida, la canción interpretada por Yotuel Romero, Gente de Zona, Descemer Bueno, Maykel “Osorbo” Castillo y El Funky, que se convirtió en un himno de las protestas contra el Gobierno cubano. La obra reivindicó al Movimiento San Isidro y dio proyección internacional a la protesta protagonizada por artistas y activistas de la isla.
El día que estallaron las protestas masivas de hace cinco años, colgó un video en sus redes sociales donde decía: “Toda Cuba está en la calle, yo me voy para el Malecón, me cueste lo que me cueste”. Fue detenido antes de que pudiera sumarse a las manifestaciones y encarcelado en la prisión de máxima seguridad en Guanajay, a unos 60 kilómetros al suroeste de La Habana. Casi un año después, en un juicio a puerta cerrada, fue condenado a cinco años de prisión por supuestamente ultrajar los símbolos patrios.
Su condena se cumplió el pasado 9 de julio. Amnistía Internacional lo declaró prisionero de conciencia y ha exigido su liberación. Las protestas del 11 de julio dejaron al menos un muerto, decenas de heridos y miles de detenidos. Organismos de derechos humanos estiman que más de 1.000 personas siguen presas por motivos políticos en la isla en relación con las manifestaciones.
Laritza Diversent, directora de Cubalex, una organización de asesoría legal y defensa de los derechos humanos, dijo que en los últimos meses, en lugar de producirse una liberación al menos gradual de las personas privadas de libertad, como podría esperarse ante las perspectivas de negociación con el Gobierno de Estados Unidos, ha sucedido “lo contrario”. “Así han liberado personas, pero solo aquellas cuyos familiares han podido hacer gestiones individuales para los trámites de viaje, que son costosos y además bastante difícil, sobre todo en estos tiempos donde hay una crisis humanitaria en Cuba por una parte y restricciones a los trámites migratorios para los cubanos en Estados Unidos”, dice Diversent. “Quien no pueda gestionar un viaje, pues no va a poder salir. Eso supone un reconocimiento por parte del Estado de que esas personas están privadas de libertad injustamente, pero la única negociación es directo de la cárcel y hacia afuera”, agrega.
Según Diversent, Cubalex tiene un registro de 286 detenidos por participar en las protestas del 11 de julio y advierte que quienes siguen en prisión sufren pésimas condiciones y un grave deterioro “de su seguridad e integridad personal”.
El Movimiento San Isidro surgió en el barrio del mismo nombre en La Habana como respuesta al Decreto 349, una ley que establece el control del Gobierno sobre la creación artística que los miembros del movimiento denunciaron como censura y persecución.
Información de El País.



