CORRUPCIÓN Y DERECHOS HUMANOS

“Donde acaba la biología comienza la religión”
(Gilbert Keith Chesterton)
Por FerMan

Continuando con el tema de la Agenda 2030 diseñada por la ONU, hemos encontrado en su contenido diversos antivalores que van en contra del orden cristiano que ha regido por más de dos milenios. Un ejemplo de esto, además de lo señalado en la pasada publicación, donde advertimos que la Agenda 2030 está diseñada para formar seres humanos sin patria ni familia, también encontramos que en las metas de dicha Agenda, queda al margen la religión, siendo ésta una de las dimensiones antropológicas más antiguas y universales que ha dirigido la humanidad.

Sin embargo, en este documento, no se le da el lugar trascendental que tiene, pues si mucho se menciona dos veces en todas las ciento sesenta y nueve metas, y sólo se hace para prevenir la discriminación, esto es, no se considera ninguna tradición religiosa como parte de la cultura, sino que, se reduce al inmanentismo, al señalar al planeta como la “Madre Tierra”, lo que indica la nula importancia que se le da a este aspecto tan importante para la humanidad; en suma, advertimos sin duda alguna que en la Agenda 2030, el ser humano no debe tener familia, ni patria y mucho menos Dios.

Esta circunstancia despoja al ser humano de una identidad fuerte, de la cual surgen las energías políticas y morales, que como lo indica Agustín Laje, lo ayuda a tener una voluntad férrea para su autodeterminación, puesto que, desde la antigüedad, las sociedades progresan gracias a los lazos que los unen como familia, como nación y como religión. En el mismo contexto, tenemos que la Agenda 2030, a pesar de que habla de la sostenibilidad como eje trasversal para el cumplimiento de todas sus metas, olvidó o siendo sinceros, omitió dolosamente, tratar la sostenibilidad del recambio generacional de las poblaciones del mundo.

Pues no podemos negar que el envejecimiento de la población, combinado con las tasas de natalidad tan perniciosas que cada día nacen menos seres humanos, advierten a futuro, sociedades poco sostenibles. Y esto ya es una realidad, ya que, en la actualidad, los continentes más importantes del mundo, entre ellos Europa, América y Asía, la tasa de natalidad es tan baja que no alcanza al relevo generacional. Pero la Agenda 2030 no contempló esta problemática que ya es una realidad en muchos países, ni en sus objetivos ni en sus metas, sino todo lo contrario, pues por ejemplo, en los objetivos 3 y 5 contemplan metas que obligan a los países impulsar políticas públicas de planificación familiar, y que por supuesto, dentro de esta planificación se encuentra la más perversa y peligrosa, siendo el asesinato de los niños por nacer, lo cual lo están logrando al despenalizar el aborto.

Esto lo lograrán sin problema alguno, al despojar al ser humano de Dios, familia y patria, de esta manera, los seres humanos son cultivo fértil para cualquier ideología, puesto que, como se puede advertir, al hablar de ciudadano mundial, da igual el lugar donde se encuentre uno, la religión que se tenga o la familia con la que se cuente. Todo muy estratégicamente planeado. Y para completar esta estrategia tan perversa, la Agenda 2030, establece la obligación para los Estados miembros de la ONU, el concederle a la migración masiva y descontrolada, derechos más allá de los posibles permitidos, sin omitir que la migración es un fenómeno social multifactorial y que al llegar grandes caravanas de migrantes de manera descontrolada a un país, llega consigo un sinfín de situaciones que en la gran mayoría de las veces, sale del control de los Estados, como el aumento de la pobreza, la inseguridad, el desarraigo nacional, la desintegración familiar, el colapso de los servicios públicos, la marginalidad laboral y un gran etcétera, lo cual coloca a muchos Estados en un gran aprieto.

Pero todo esto, como ya lo hemos indicado y ha quedado demostrado, ha sido estratégicamente diseñado para de una vez, erradicar los valores y principios trascendentales que hasta hoy, nos han permitido vivir dentro de una civilización cristiana.

“Fiat Justitiae, Pereat Mundus”.

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