Se tiene que decir

 

Sinceramente… ¿por quién votastes? (sic)

Por CACHO

Sí ¿por quién votastes? Es así como el presidente Andrés Manuel López Obrador exhibió, primero su ignorancia del lenguaje español y después su soberbia, para rechazar cualquier voz que disienta de sus acciones.

En su conferencia de prensa de ayer, el mandatario “se volvió a subir al ring, tomando como sparring” a quienes él denomina como sus adversarios, sus opositores. En esta ocasión la tomó contra la clase media.

Olvidándose por completo que ahora es él quien gobierna este país, critica a quienes no piensan como él y continúa con lo que, por lo que se ve a estas alturas de su administración, es lo único que quiere hacer (o lo único que sabe hacer), dividir a los mexicanos.

Comenzó a hablar de conservadurismo, como pensamiento, dijo que la clase media es “aspiracionista” e hizo un ademán hacia arriba. ¿Es malo tener aspiraciones de progreso? ¿por ello, la clase media es conservadora? ¿La gente humilde o quienes carecen de seguridad económica no tienen aspiraciones?  o, ¿los pobres no deben tenerlas porque se convierten en conservadores?

Esto retrata muy bien la realidad en la que vivimos los mexicanos, al presidente López Obrador, le gustaría pues que todos fuéramos pobres y que la clase media conservadora dejara de serlo, pero si así sucede, no veo de dónde va a sacar los fondos, vía impuestos que la clase media paga, para seguir manteniendo a quienes no trabajan, ni estudian, pero sí extienden la mano para recibir una dádiva.

Con dádiva no me refiero a que sean limosneros, tampoco es afán de denostar a quienes carecen de un empleo remunerado, debo aclarar que es una dádiva porque simplemente no se puede denominar inversión, no se genera riqueza, solamente un bienestar pasajero que dura hasta donde llegan los pocos o muchos pesos que reciban en programas sociales.

Dicho sea de paso, programas sociales que no se han destacado por su transparencia en la aplicación de los recursos.

Y luego de criticar la actitud aspiracionista de la clase media, vino la exhibición del presidente como una persona que deja en el aire la duda de haber escrito más de 16 libros, al decir: “yo cuando me hacen un reclamo en el aeropuerto, les pregunto a ver, a ver, a ver, este, sinceramente, ¿por quién votastes?

Lo anterior mueve a pensar que al presidente sólo le parece bien la opinión de quienes votaron por él y quienes no lo hicieron no merecen ser escuchados. No le parece normal que haya gente que no concuerda con su forma de gobernar, también puede recibir reclamos de gente que ha perdido su trabajo, personas cuyos negocios cerraron a causa del nulo crecimiento económico.

Gente que no “está feliz, feliz, feliz”, porque no “le está yendo requetebién”, pues muy a pesar del presidente, quien se empeña en decir que la gente permanece en ese estado de felicidad, no es así, y tiene derecho a manifestarse.

Lo grave es que cuando de disenso se trata, el personaje que debe gobernar para todos los mexicanos, exhibe su cerrazón, soberbia y desprecio por aquellos mexicanos que manifiestan su descontento por la situación que están padeciendo.

Que desalentador que tengamos un presidente que reiteradamente dice “no nos comparen que no somos iguales”, refiriéndose a los anteriores gobernantes, supuestamente porque representan lo peor, y él está volviéndose sectario y desprecia a millones de mexicanos que no votaron por él, estableciendo una línea patética entre unos y otros.

Está haciendo más marcada la línea que tanto criticó cuando buscaba el poder, los ciudadanos de primera y de segunda. En la actualidad, según se ve, hay en el país 30 millones de mexicanos “de primera”, los demás, no le interesan al gobernante.

Pues, se tenía que decir… y se dijo.

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