LA CORRUPCIÓN…MATA

Por: FerMan
“El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su Patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes” (Marco Tulio Cicerón)

Recapitulando lo señalado en las anteriores publicaciones y con la finalidad de encontrar un modelo o mecanismo que fuera efectivo en el combate a la corrupción e impunidad, encontramos dos Entes Internacionales que por los resultados obtenidos en dicho combate, consideramos importante fueran dados a conocer para que las autoridades los repliquen en nuestro hermoso país de México.
Nos referimos tanto a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG, como a la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras, MACCIH. Y como en anteriores ocasiones lo hemos indicado, en primer término agotaremos lo concerniente al tema de la CICIG. También conocimos el contexto sociopolítico en el cual se desarrolló la creación de la CICIG, las dificultades que tuvieron que ser superadas para su funcionamiento, así como las prórrogas realizadas.
Con dicho antecedente, ahora nos adentraremos al núcleo de dicha Comisión al analizar el Acuerdo de su creación, mismo que se constituye de 15 artículos, en los cuales se delimitan las funciones, organización y competencia de dicha Comisión. En dicho Acuerdo se determinó el mandato del Organismo Internacional, mismo que estuvo compuesto de tres objetivos principales, a saber:
Primero: La Comisión deberá investigar la existencia de cuerpos ilegales y aparatos clandestinos de seguridad que cometen delitos que afectan a los derechos humanos fundamentales de sus ciudadanos, e identificar las estructuras de esos grupos ilegales, incluyendo sus vínculos con funcionarios del Estado, sus actividades, modalidades de operación y sus fuentes de financiación.
Segundo: La Comisión deberá colaborar con el Estado en la desarticulación de los aparatos clandestinos de seguridad y cuerpos ilegales de seguridad y promover la investigación, persecución penal y sanción de los delitos cometidos por sus integrantes, y…
Tercero: La Comisión hará recomendaciones al Estado para la adopción de políticas públicas destinadas a erradicar los aparatos clandestinos y cuerpos ilegales de seguridad, prevenir su reaparición, incluyendo las reformas jurídicas e institucionales necesarias para lograr dicho fin.
Es así que, para cumplir a cabalidad los anteriores objetivos, fue necesario que los representantes de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, se constituyeran en “querellantes adhesivos”, es decir, las facultades del Ente Internacional no se limitaban sólo a “apoyar” o “acompañar” en las investigaciones sino que dentro de su competencia, tenían funciones de coadyuvancia junto a las instituciones de aquel estado que se encargaban de la investigación y persecución de los delitos, por lo que la propia CICIG podía determinar -en conjunción con aquellas autoridades- la existencia de fenómenos jurídicos de alto impacto, colaboraba en la desarticulación de los aparatos clandestinos y cuerpos ilegales de seguridad, que posteriormente mudaron a redes político-económicas ilícitas, y además proponía las medidas adecuadas para su erradicación.
Por lo tanto, la CICIG no se encargaba únicamente de proteger los Derechos Humanos de los guatemaltecos -a pesar de que su esencia era esa- sino también tenía facultades para construir los elementos del delito, puesto que era parte activa dentro de los procesos jurisdiccionales, hacía valoraciones dentro de las investigaciones y sus funcionarios, una vez que cumplían la reglamentación interna para el ejercicio de la abogacía, se presentaban a los tribunales donde podían intervenir de manera directa para desahogar órganos de prueba, interrogar testigos, contrainterrogar, formular alegatos y todas aquellas facultades que tienen las partes dentro de los procesos judiciales.
En pocas palabras, la CICIG era un verdadero cuerpo antimafias dotado de “dientes” para combatir eficiente y efectivamente la corrupción e impunidad, lo cual hizo durante los doce años de su existencia, esto es, no era un Organismo de mero discurso político contra la criminalidad y mucho menos era un Ente Investigador que practicara una diplomacia aduladora para quedar bien con quienes ostentaban el poder, ya fuera éste del ámbito nacional o internacional, sino todo lo contrario, realmente fue un Cuerpo contundente de investigación que en conjunto con el Ministerio Público de Guatemala, desarticuló varias redes político-económicas que se estaban beneficiando a costa de violaciones graves a los derechos humanos de los ciudadanos del País vecino.
Lo anterior se puede constatar con las entrevistas, documentales y declaraciones que, desde la creación de la CICIG, han sido publicadas por los medios masivos de información de Guatemala, así como con las propias publicaciones del Organismo Internacional multicitado.
No pretendo finalizar la presente publicación, sin antes aprovechar para, desde este espacio que me ha sido brindado por los Directivos de tan prestigioso periódico digital La ParaDOJA, desearles a todos un Feliz Año 2020 lleno de bendiciones y éxitos.
“Fiat Justitiae, Pereat Mundus”.

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